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Breves



El grupo chileno inicia 2009 con el mejor de sus viajes posibles: su debut en Europa del Este, por invitación del célebre cineasta bosnio.

David Ponce / www.emol.cl >>> nota original


Han estado tocando durante seis años y tienen dos discos y otras tantas giras a Europa en el cuerpo, pero el destino de su próximo viaje es claro: La Mano Ajena iniciará 2009 en Serbia y en su caso nunca habrá una mejor salida a terreno. Iniciado en 2002 en las raíces musicales balcánicas, el grupo chileno se encaminará por primera vez a Europa del Este, cuna de esos sonidos, justo para mostrar la evolución que han desarrollado a partir de esas influencias.

Y el anfitrión es igual de relevante. La Mano Ajena llegará por invitación del cineasta y músico Emir Kusturica, quien convidó a la banda a su paso por Chile este año. Estarán entre el 8 y el 14 de enero en el segundo Festival de Cine y Música de Küstendorf, creado por Kusturica, junto a los cineastas Oliver Stone, Jim Jarmusch, Zhang Yimou, al actor Alain Delon y a los grupos Haydamaki (Ucrania), Leb I Sol (Macedonia) y la No Smoking Orchestra (Serbia). Únicos latinoamericanos invitados, actuarán el 10 y el 11 en Drvengrad, pueblo construido por Kusturica en la localidad de Mokra Gora, suroeste de Belgrado, capital serbia, en compensación por la pérdida de su natal Sarajevo durante la guerra de Bosnia.

-Él construyó esta ciudad como un sueño después de la devastación de Sarajevo -explica la cantante de la banda, María Fernanda Carrasco-. Es un lugar muy hermoso, donde ha filmado películas, y tiene una connotación especial ir a su país con creadores que uno admira, como Jim Jarmush y Oliver Stone. Vamos a un lugar donde nos corresponde sacar cosas en limpio, nuevas influencias. La Mano Ajena fue invitada al cabo del concierto que dieron con Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra el 12 de octubre en el Teatro Caupolicán de la capital, como parte del tour "Time of the gypsies" del grupo serbio. "Estuvimos en La Piojera con ellos", recuerda la cantante, acerca del popular bar santiaguino. "Le gustó mucho la banda. Nos invitaron a telonearlos al día siguiente en el Caupolicán, tocamos al final y después la invitación fue mucho más formal".

La Mano Ajena fue invitada al cabo del concierto que dieron con Emir Kusturica y su No Smoking Orchestra el 12 de octubre en el Teatro Caupolicán de la capital, como parte del tour "Time of the gypsies" del grupo serbio. "Estuvimos en La Piojera con ellos", recuerda la cantante, acerca del popular bar santiaguino. "Le gustó mucho la banda. Nos invitaron a telonearlos al día siguiente en el Caupolicán, tocamos al final y después la invitación fue mucho más formal".

-Más formal que en La Piojera.
-(Se ríe) Pero una cosa sin la otra no hubiera pasado. Es lo que nos ocurre, son consecuencias de procesos, de coherencias, de resultados del trabajo, de la convicción, de la insistencia que hemos tenido. Después de acá anduvieron en otras partes de gira, pero insistieron en mantener el contacto.

-¿No se habían acercado en las visitas previas de Kusturica a Chile, en 2001 y 2005?
-Nunca habíamos creado lazos. Fui la segunda vez, en el Estadio Víctor Jara (en marzo de 2005), y vi el show, pero ni en la primera ni en la segunda hubo acercamiento.

-¿Mareador pasar de La Piojera al Caupolicán y de ahí a Serbia?
-Fue muy rápido, muy intenso. Son experiencias que no tienen precedentes, y tampoco sabemos hasta dónde nos van a llevar. Eso es lo hermoso y mágico de viajar. Estamos muy expectantes. Son insospechadas las repercusiones que puede tener este viaje.


Carnaval, chingana y Año Nuevo

Será la tercera salida de La Mano Ajena tras sus giras a Dinamarca y España en 2006 y su regreso a Dinamarca en septiembre de 2007. Esta vez tienen el auspicio de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores (Dirac), del Consejo de la Cultura y las Artes y del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, además de los sellos Azul y Oveja Negra.

Pero hay viajes previos, a partir de la experiencia del director del grupo, Rodrigo Latorre, como músico de la compañía Teatro del Silencio. Y hoy integrado por María Fernanda Carrasco (voz), Rodrigo Latorre (voz, guitarra, teclados, saxos y dirección), Danka Villanueva (violín y marimba), Gabriel Moyla (voz, acordeón, teclados y saxos), Jair Moreno (clarinete), Cristian Aqueveque (bajo y contrabajo), Álvaro Saez (batería y percusión) y Humberto Durán (percusión), el grupo ha grabado los discos La Mano Ajena (2005) y Radio Galena (2008), con raíces de la música gitana y de la música judía o klezmer que dan forma a un sonido definido como "klezmer a la chilena".

-Y estamos invitados por la persona con la que todos nos relacionan -comenta la cantante, en alusión a Kusturica-. El referente mediático cuando se habla de nosotros es él.

-¿Y están de acuerdo con esa asociación?
Fernanda: Uno nunca tiene que desconocer las cosas. Es innegable que (Kusturica) es un tremendo director, la Non Smoking (Orchestra) son excelentes y sin duda son parte de nuestros referentes. Hay una relación con la música del Este de Europa, pero como buenos buscadores y viajeros de la música tenemos influencias que no son conocidas. Música de Macedonia, canciones gitanas, música klezmer de Nueva York, música india, música del mundo. Ha ido transformándose en algo mucho más diverso.
Latorre: Se trata de ir a mostrar que esto es resultado del mestizaje. De partida llevar una banda balcánica que represente los temas igual es algo que no estamos en condiciones de hacer. Llevamos elementos más propios de nuestra tradición, como "Favela" (canción de su primer disco), la rumba, la cumbia klezmer, sin perder los elementos balcánicos, pero sensibilizados por otro lado. Por eso el mambo, el cha cha cha y el bolero. Ya nos hemos apropiado del lenguaje y eso quedó.
Fernanda: Vamos a llevar a Serbia la rumba, el joropo, el tango.

-¿Sí es un viaje que los conecta con sus inicios?
Latorre: Ahí radica lo más importante. Es ir a cerrar un ciclo. Hay una sincronía importante en el tiempo. El mismo Kusturica genera este intercambio, y se trata de tomar aquellos puntos en la misma sintonía con ellos: la música de tradición oral, eso que nos asombra de la música gitana, o lo pegajoso, triste y melódico que resulta la música judía. Sobreponerse a estas categorías ortodoxas de la música, y al mismo tiempo trabajar el concepto, los arreglos y valorar la academia. No todo es pachanga.

-¿Qué importancia tienen para ustedes la raíz gitana y klezmer?
Latorre: Nos preocupa más ir avanzando y ver lo que podamos hacer habiendo tenido esas influencias. Ambas músicas se nutren una a otra: en el tiempo en que trabajé con El Silencio pude ver a músicos gitanos que tocaban melodías judías; orquestas gitanas que hacían el "Hava nagila" (canción tradicional hebrea) pero en versión balcánica. Los límites los establece uno.
Fernanda: Los gitanos están en Chile hace más de un siglo ya. Finalmente estamos en un continente donde se han entrelazado las diferentes influencias, somos hijos de todas esas culturas que han pasado por aquí, en el sur hay mucho yugoeslavo y eso es muy bonito también. Es cosa de mirarnos las caras. De ver quiénes son nuestros abuelos. Desde nuestra primera gira a Dinamarca nos decían que llevábamos algo de chilenos, de latinoamericanos.

-¿Tenían que salir para darse cuenta de eso?
Fernanda: Yo creo que lo teníamos claro. No sé si era necesario salir pero nunca está de más. Latinoamérica tiene que ver con un espíritu, muy cercano a las personas, y es porque de acá somos y hablamos lo mismo. Es el espíritu de latinos que tenemos, más allá de lo que nuestros héroes patrios hayan prohibido la chingana, el carnaval, la fiesta de los muertos, y ahora prohibieron que la gente acampe en Valparaíso para el Año Nuevo, que era una tradición.

-¿Había fiesta de los muertos en Chile?
Fernanda: Era como lo que se hace en México: la gente iba con comida, con bebidas, a celebrar a sus muertos, y eso no era bien visto. O'Higgins, Bello y Portales prohibieron la chingana y el carnaval. Siempre los gobernantes han querido hacernos los blancos perfectos y pasarnos por algo que en realidad no somos. Chile se ha encargado de esconder lo que es parte de nosotros y mostrar otra cosa. Somos gente que celebra, se reúne, conversa. Quizás en cincuenta años nadie se va a acordar de que la gente acampaba en el borde costero de Valparaíso para el Año Nuevo.

2 Comments:

  1. \ /-]\[E$@ said...
    Hola . En que paises van a ir en europa.. A suecia o algo cerca.. Yo vivo en suecia :)
    sexy said...

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